Críticas
En la costa dálmata destaca esta maravillosa ciudad considerada la perla del Adriático. Está protegida por una antigua muralla de unos dos kilómetros, con torres y fuertes, vale la pena recorrerla. La vista desde lo alto es inmejorable, con la ciudad a un lado y el mar azul al otro. La ciudad, de calles estrechas, es un lugar para explorar con calma, disfrutando de cada edificio, entre ellos destaca la Catedral. Las playas son rocosas lo que dificulta un poco el baño, pero no lo impide en absoluto. Los más atrevidos se lanzan al mar desde los acantilados.
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